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Risas con diversos matices | Diario Rosario 12, Argentina (27/04/12)

Por Edgardo Pérez Castillo

Tal vez como un síntoma de reencuentro, desde hace algunas semanas la carpa brilla a pocos metros del Museo de Arte Contemporáneo de Rosario, en uno de los recorridos más transitados por atletas amateur, turistas y caminantes de ocasión. Quizás no resulte significativa, y hasta podría tildarse de azarosa, pero la aproximación de la caravana circense al centro de la ciudad (luego de que durante años propuestas similares encontraran destino a orillas del túnel Celedonio Escalada o en el predio de La Rural) invita a pensar que la convivencia del ciudadano común con artistas urbanos, hombres y mujeres de circo, volvió a romper con aquellos viejos prejuicios que los fueron expulsando hacia los márgenes.

Lo cierto es que, desde la creación de la Escuela de Artes Urbanas, y con diez ediciones del festival Payasadas --registrado en el documental Rosario, ciudad de los payasos de Azotea Producciones--, la profesionalización en torno a expresiones vinculadas con lo circense se va acompañando por la visita de artistas reconocidos a nivel internacional. Este fin de semana, dos de esas propuestas confluirán en la Sala Lavardén, donde mañana se presentará Guillermo "Toto" Castiñeiras (clown argentino que forma parte del Cirque du Soleil) y el domingo la compañía francesa G. Bistaki, con su obra Cooperatzia.

Finimondo es el título de la obra con la que Castiñeiras arribará (a las 21.30) a la sala de Sarmiento y Mendoza. En ella, el marplatense retoma el perfil trágico del payaso. Un clown que, en este caso, asesina por amor, poniendo al público en el lugar de testigo y cómplice.

Históricamente, ciertos artistas lograron que el humor funcionara como soporte de relatos profundos, dramáticos, políticamente comprometidos. El humor, bien aplicado y entendido, puede romper con los prejuicios y descalificaciones de esos críticos y pensadores que, sostenidamente, decidieron condenarlo como un arte menor. ¿Desprestigiar la seriedad del humor fue un mecanismo de resistencia de los sectores de poder?

Toto Castiñeiras, que desde hace casi una década gira junto al Cirque du Soleil, tiene su propia mirada al respecto: "Yo no sé mucho de política, pero creo que cualquier hecho artístico te vuelve político. Ya sea de la mano de la cultura, o sea contracultural, el hecho artístico es político en sí mismo. Es como cuando a veces me preguntan por la filosofía del clown, y me parece que ya es filosófico el hecho de buscar humor, de hacer reír a la gente. No creo en el teatro pensado políticamente ni en el humor político (que a veces está muy bien hecho y muchas veces está mal hecho), lo que sí creo es que cualquier hecho artístico es político. Plantarse en un escenario a contar una historia tiene cierta política".

Aunque el estreno de Finimondo tuvo lugar hace más de diez años, en su actual versión "la esencia y la trama es la misma", según explicó su creador e intérprete: "Yo empecé a jugar con el tema de reírme de un hecho trágico, incorporando al clown a una dramaturgia apuntada a lo trágico, pero no sólo por lo triste sino por lo inevitable de alguna situación. En este caso, una traición amorosa, una situación que se va descubriendo y que lleva al personaje a una búsqueda inevitable de un final trágico. Eso se sigue manteniendo, y siempre estuvo la intención de jugar entre esos dos polos: el espectáculo va de un lugar a otro sin parar. No es una dramaturgia lineal, sino que está fraccionada, fracturada. Es un espectáculo de muchas imágenes, de muchos estados, y el público tiene que trabajar bastante desde la butaca para construir la historia en su cabeza".