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Tomarse en joda | Diario Clarín, Buenos Aires (04/11/10)

Por Camilo Sanchez

Hijos dilectos del bufón, el que podía decirle en la cara al rey lo que nadie, el clown moderno combate, contra viento y marea, las rigidices de la imagen personal. Eso que nos vuelve tan previsibles. En los numerosos talleres de esta disciplina, en Buenos Aires, los actores trabajan a sol y sombra y se raspan las rodillas para encontrar el propio clown, al que solemos tener amurallado, detrás de la fachada que usamos en sociedad. Hay que sacar capas y capas de cebolla, tomarse en joda y ganarse la naríz colorada, y animarse, cada vez, a salir al ruedo a ver qué pasa. Batato era la rabia y la ternura y algunas veces la aparición del duende; Totó Castiñeiras es el canchero que convence a golpe de audacia; Chacovachi es el salto al vacío; y Chamé, una potente cachetada metafísica.