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El Amor de Toto | Critica Teatral, Buenos Aires (18/05/10)

Todo lo que le sucede al bueno de Toto es trágico. Sin embargo su saga oscura y pasional provoca risa.

Esta paradoja es posible gracias a quien nos cuenta, representa y revive esta historia es el lírico y magnifico clown Toto Castiñeiras.
Castiñeiras recorre caminos nada sencillos para provocar el momento cómico: cuenta una historia melodramática con ribetes trágicos; continuamente desarma y pone en evidencia todos los artilugios artísticos del espectáculo; en su manera de llevar el hilo del relato tiene tanta importancia la acción física extrema como la quietud, la verborragia como el silencio, el humor grueso como el sutil.
Y que quede claro que no habrá una historia contada linealmente, sino que serán los retazos de esa historia lo que conformarán el relato. Retazos que llegan a través de palabras, de imágenes, del cuerpo atravesado por sentimientos, de títeres de extraña morfología (pero llamativamente parecidos a los seres humanos), de un vestuario (Renata Schussheim) que va descubriendo el alma del que lo viste, de una escenografía (Amadeo Azar) que juega con el detrás y el delante de la escena, y de una iluminación (Omar Possemato) que diferencia la realidad de la ficción.
Se extrañó, en este bello espectáculo, una ida y vuelta más continua con el público, pero es de seguro que las antenas sensibles de este clown, habrán percibido que de ser así (de acuerdo al público que concurrió a esa función) la obra y su historia, posiblemente, habrían quedado en un segundo plano.
Finimondo es un hermoso espectáculo, y Toto Castiñeiras es un clown talentoso, de una particular sensibilidad.

Por Gabriel Peralta.
 
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