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Comienza Sép7imo Día | La Nación, Buenos Aires, Argentina (09/03/2017)

Esta noche se estrena en el Luna Park el espectáculo que la compañía canadiense creó junto a la emblemática banda argentina.

1. Las mejores ubicaciones.
No bien se pusieron a la venta las entradas para este espectáculo que estará en el Luna Park desde esta noche hasta el 18 de mayo, las funciones se fueron agotando como pan caliente. Ahora solo quedan entradas para fines de abril y mayo, pero las ubicaciones más caras están vendidas en casi todas las fechas. ¿Vale la pena comprar campo? Tal como pudimos saber, el show está diseñado para disfrutarse desde todos los puntos de vista. Si las plateas ofrecen una mirada más panorámica donde pueden apreciarse con detalle, aunque también con distancia, los dispositivos escénicos y el gran despliegue aéreo de los acróbatas, los que se ubiquen en el campo de pie podrán interactuar con los artistas y también con el show: habrá momentos en que el espectáculo les exigirá moverse, al mejor estilo De la Guarda o Fuerza Bruta, para que la función siga su curso. La situación de recital es sólo posible en este espacio.

2. No es un circo.
Cirque du Soleil hace tiempo que es más que un circo. Si bien los espectáculos de la compañía canadiense que llegaron a la Argentina (Quidam, Alegría, Kooza, los más recientes), seguían esa lógica, con una deslumbrante carpa y todo el engranaje de un espectáculo de circo de lujo, Cirque ha trascendido esta instancia para producir otro tipo de shows con diferentes focos. El año pasado estrenó en Broadway su primera obra de teatro musical, Paramour. En Las Vegas ha producido las presentaciones de ilusionistas famosos, y ha estrenado los homenajes a Michael Jackson y Los Beatles, One y Love, respectivamente. Aunque estos shows cuentan con acrobacias y la poética del movimiento que propone la compañía como marca registrada, no son espectáculos de circo sino shows musicales con una historia que busca enfatizar sobre todo el sentido de las canciones y la relevancia de esas composiciones. Séptimo día se ubica en este lugar con el aditivo de haber contado con dos de los miembros de Soda Stereo detrás de la producción, por lo que su huella estará muy presente.

3. Música original.
La música es el resultado de un trabajo extenso y metódico de los dos músicos sobrevivientes de la banda, Charly Alberti y Zeta Bosio y el sonidista que acompañó gran parte de la carrera de Gustavo Cerati, Adrián Taverna. A diferencia de lo que pasó con Love, el espectáculo de Cirque sobre el trabajo de Los Beatles, Charly y Zeta se ocuparon de producir la digitalización y restauración de las cintas originales de las grabaciones de Soda Stereo, para crear las nuevas versiones de sus clásicos. Tal como adelantaron en el anticipo oficial del show, uno de los temas del soundtrack es "En el séptimo día", que arranca con la voz de Cerati en una versión inédita y termina con un fragmento de "Zoom" superpuesto. Todo el soundtrack fue producido con este tipo de arreglos y estará disponible en un álbum.

4. Un clown.
Toto Castiñeiras, el clown argentino que cautivó al Cirque du Soleil hace más de una década, vuelve a sumarse a la troupe canadiense para ponerse al hombro uno de los cuadros más interesantes de la propuesta. Castiñeiras nació en Mar del Plata, se formó con Tony Lestingi y Cristina Moreira en los 90 y hacia fines de esa década formó su propia compañía, Lafarfala Teatro, con la que trabajó hasta que en 2004 fue cooptado por el Cirque para convertirse en el actor principal de su espectáculo
Quidam. Con ellos giró durante 12 años para presentar Quidam 
en Canadá, los Estados Unidos, México, Australia, Nueva Zelanda, Singapur, China, Portugal, España, Bélgica, el Reino Unido y Brasil. Volvió al país diciendo que ya había pasado "mucho tiempo en el circo" y se dedicó a retomar sus propios espectáculos. Pero no le pudo decir que no a Soda Stereo.

5. El impacto audiovisual.
En su búsqueda de nuevos lenguajes para incorporar a su estética -y esencia-, Cirque du Soleil comenzó hace unos años a abordar las nuevas tecnologías. Si las pantallas de led son clave en los recitales, acá también habrá grandes proyecciones. Las cámaras prometen abrir dimensiones de movimiento más allá de lo que sucede en y sobre el escenario. Ya en su nuevo espectáculo, Paramour, el primero en desembarcar en Broadway como parte de una exploración que el Cirque está haciendo sobre las posibilidades del teatro musical, crearon un alto impacto con una coreografía de drones-lámparas que volaron por el teatro. Acá también habrá un drone. Y vuelos mágicos para encantar las pupilas mientras el universo Soda Stereo pone el Luna Park a sus pies.

Por Silvina Ajmat.