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Cirque du Soleil recrea el universo de Soda Stereo | Por Yhonatan Loaiza G. | El Tiempo, Bogotá (Septiembre 2017)

En las letras de las canciones de Soda Stereo no solo se escondían relatos urbanos, sino paisajes oníricos, una estética contestataria y hasta visos de ciencia ficción y sexualidad. La banda argentina logró crear su propio universo, que este año llegó al teatro de la mano de la compañía circense más famosa del mundo, el Cirque du Soleil, con el espectáculo ‘Sép7imo día’.

En el espectáculo, que se presentará desde el 2 de septiembre en el parque Salitre Mágico, en Bogotá (el 3 empiezan las funciones abiertas al público), participan tres artistas argentinos, y uno de ellos decidió acercarse a este tributo a Soda desde el terreno de la ciencia ficción. Se trata del ‘clown’ Toto Castiñeiras, recordado por el público bogotano por su hilarante número cinematográfico en el espectáculo ‘Quidam’, que el Cirque presentó en el 2010. En esta ocasión, Castiñeiras decidió basarse en la canción ‘Sobredosis de TV’ para crear un acto que combina el humor físico con una reflexión que parece inspirarse en el Gran Hermano orwelliano.

“Hubo todo un proceso de investigación y de búsqueda. Yo soy bastante de poner el cuerpo a favor de la comedia. Fue un lugar casi de abstracción donde busqué bastantes estructuras, hasta que apareció una idea concreta sobre cómo iba a hacer la rutina y desde dónde íbamos a generar el humor. Y, bueno, apareció el tema este del ser humano atrapado en un dispositivo comunicacional enfermo”, cuenta el artista en charla telefónica.

La rutina combina entonces la depurada técnica humorística de Castiñeiras con un complejo dispositivo técnico compuesto por pantallas y una cámara con la cual interactúa el artista, que se suman a toda la potencia visual con la que el Cirque du Soleil llevó a escena la estética de Soda. 

“Generalmente, los ‘clowns’ tardamos más que un acróbata en armar una rutina, porque no es solo la destreza corporal sino el concepto, el sentido de lo que estamos haciendo. Además, tenemos que generar empatía en el público de una forma muy concreta, muy directa, no a través del virtuosismo corporal sino a través de otro virtuosismo, con una idea y con una imagen”, afirma.

En el 2015, Castiñeiras finalizó su trabajo en ‘Quidam’ y un año después el director Michel Laprise lo convenció para trabajar en el homenaje a ese patrimonio cultural argentino que constituye el grupo que conformaron Gustavo Cerati, Charly Alberti y Zeta Bosio. “Fue una banda importante cuando yo era adolescente, así que viví el furor de Soda... También era un referente de un momento de la democracia y de un montón de cosas. Es una banda de una gran poética. Fueron innovadores no solo en lo musical, sino en lo lírico”, reflexiona.

El ‘clown’ añade que el proceso de creación fue de mucho intercambio entre los 35 artistas de 14 nacionalidades que protagonizan la producción. Muchos tuvieron que conocer a una banda que era nueva para ellos. Castiñeiras recuerda una conversación con una compañera ucraniana, a quien le comentaba que sería muy loco hacer un espectáculo sobre una banda de su país, mientras ella iba cantando en el bus ‘En la ciudad de la furia’, una de las canciones emblemáticas de la agrupación argentina. “Más allá de la banda, también aprendió el idioma... Fue muy fácil para ellos entrar al mundo de Soda, sentir su música. Fue interesante ver eso, cómo algo que era argentino se volvía muy universal, muy de todos, un ritmo común más allá de la nacionalidad y de todo lo otro”, comenta el artista argentino.

Gracias a sus numerosas giras por el continente, Soda construyó una relación especial con el público latinoamericano. Eso es algo que los protagonistas de ‘Sép7imo día’ han podido sentir en sus presentaciones en ciudades como Santiago de Chile, Lima y la propia Buenos Aires, donde el espectáculo se estrenó, en marzo. Castiñeiras, por ejemplo, sostiene que es muy emotivo que durante los números del espectáculo el público empiece a entonar las canciones, convirtiéndose en un coro gigantesco.

“Para mí es algo nuevo, es realmente un trabajo totalmente distinto ver cómo cada ciudad explota, conocen las canciones, y, además, es un espíritu que se repite. Para mí era una incógnita: ‘¿Cuando vayamos a Lima va a ser igual que en Buenos Aires?’ Y realmente la respuesta, lo que es Soda para la gente, es alucinante”, finaliza.