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Panorama profuso y alentador | Por Miguel Passarini | El Ciudadano (29/05/2017)


Las poéticas asociadas a las provincias centrales, entiéndase por tal a las que rodean a Buenos Aires, siguen siendo las que llegan a la Fiesta Nacional del Teatro, que cerró su 32ª edición en Mendoza tras la presentación de Perros de la belleza, espectáculo teatral-musical de La Joven Guarrior, con dirección de Juan Parodi, con trabajos que parecieran cubrir las expectativas de la mayoría, incluyendo dentro de esa “mayoría” no sólo al público, sino particularmente a los jurados de selección, prensa y críticos especializados en la materia.

De este modo, de la vastedad de poéticas, con sus arbitrariedades y desniveles históricos, que conviven en el panorama teatral argentino actual, donde la centralidad del país sigue aportando y algunas provincias por fuera de esa centralidad, inquietando con sus estéticas renovadas, el recorte que propone la Fiesta Nacional sirve para pensar cuáles son las virtudes del mismo modo que las carencias de la escena nacional independiente que, claramente, no lo es del Estado, que en este caso no sólo financió el encuentro que se extendió desde el viernes 19 hasta ayer, sino que cada uno de los elencos concreta sus montajes, quizás también junto a otros aportes, gracias al apoyo de los subsidios que año tras año otorga el Instituto Nacional del Teatro (INT), cuya ley de creación está cumpliendo por estos días sus primeros veinte años.

Así lo demostraron a lo largo de una vasta grilla que reunió 32 espectáculos y por orden de aparición, montajes tales como Volver a Madryn, de Rodrigo Cuesta, de la ciudad de Córdoba, acerca de tres personajes que se disponen en escena a remontar una y otra vez un suceso que cambió sus vidas en un pueblo costero donde nada pasa, del mismo modo que Nenúfares. Un espectáculo puto, de Sergio Abbate y Pablo Tibalt, montaje creado a partir del universo de Copi, que llegó de la ciudad de Santa Fe y que, junto con el elogiado trabajo rosarino Laurita tiene muchas cosas que hacer, ficción autobiográfica de Laura Copello y Ricardo Arias, pusieron en lo más alto a la producción de la provincia por sus incuestionables puestas en escena, actuaciones y búsquedas poéticas.

Mujeres de la tierra
 

Con Gurisa, el talentoso actor, director y clown marplatense Toto Castiñeiras, referente del Cirque du Soleil, dirige en Buenos Aires a un equipo de talentosos actores que si bien residen en Caba, llegaron a esa ciudad desde distintos puntos del país y el exterior. Se trata de un ensayo sobre la resistencia del cuerpo de un grupo de mujeres encarnadas por hombres, en la Pampa Argentina a instancias del paso de la Conquista del Desierto. Material singularizado por un modo personalísimo de entender y atravesar el relato entre el danza y el teatro, apoyado por un potente vestuario y un modo único de entender el uso de la luz, Gurisa se inscribe en lo más alto de la escena argentina contemporánea no sólo por su bella y desafiante manera de parodiar un romance, sino porque además propone una nueva manera de poner en escena la gauchesca, donde resuenan bellamente La Cautiva, de Esteban Echeverría o La Intrusa, de Borges, entre otros textos.