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Poniendo el toque cómico a Quidam | Diario El Planeta, Boston, USA (02/09/11)

Elogiado por la crítica gracias a su impacto visual, el espectáculo
Quidam de Cirque du Soleil (Circo del Sol en español), llega a Boston para el deleite del público local. Este show sigue la historia de Zoe, una niñita triste que usando su imaginación escapa a un mundo ilusorio lleno de personajes excéntricos que pueden hacer cosas fantásticas.

Para recordar a los sorprendidos espectadores que aún están en la tierra y dibujar sonrisas fuera de la historia de Zoe, el payaso principal de Quidam, Toto Castiñeiras, sale al escenario a ejecutar rutinas cómicas que fluyen de manera impecable gracias a los años de preparación formal y de experiencia en las tablas del actor.

Castiñeiras, quien tiene experiencia con el teatro desde los 14 años en su natal Argentina y se especializó en el arte de la comedia física en la prestigiosa institución francesa Ecole Philippe Gaulier, fue descubierto por Cirque du Soleil en 1999 y comenzó a trabajar con Quidam en 2004. El actor conversó en exclusiva con El Planeta.

-¿Cómo diferencias lo que hacen los payasitos que van a las fiestas infantiles y lo que tú puedes hacer?
-Me gustaría dejar en claro que animar una fiesta infantil no deja de ser un oficio, hay grandes animadores que logran cosas fantásticas. Mi arte, al surgir de lo teatral, está ligado a una escuela de payasos que nace en Francia alrededor de los años 50, que propone generar humor con una estructura dramática sólida, desarrollando una historia y sabiendo exactamente a dónde te lleva cada movimiento. Sin embargo, a veces me encuentro con payasos de cumpleaños, sin preparación formal, que manejan las reglas de la improvisación mejor que los payasos profesionales.

-¿Cómo fue tu experiencia cuando recién llegaste al Cirque du Soleil?
-Cuando ingresé en 2004 la compañía estaba creciendo y no era tan grande como ahora. Pude llegar a Montreal y experimentar una gran apertura a nivel creativo, a mi propuesta y a mi lenguaje. Lo que más me pegó fue estar lejos de mi casa y de mi gente.

-Háblanos sobre tu rol en Quidam
-Soy el payaso central, tengo dos números con intervención del público en escena.
Uno de los números involucra un auto y el otro es la filmación de una película muda.
La raíz de estos números es el humor generado por el público, las situaciones que se generan cuando alguien queda en ridículo. Yo describiría a mis números como comedia física, no son los típicos números tradicionales de circo en donde aparece el payasito de nariz roja. Mi payaso tiene la cara blanca, es más minimalista y más natural. Como payaso, yo rompo la estructura dramática del show. Soy el hilo suelto de una trama bastante definida. Mi misión es hacer reír al público más allá de la historia.

-Cuando comenzaste a actuar en la calle, ¿te imaginabas que algún día ibas a viajar por el mundo con una compañía tan famosa como Cirque du Soleil?
-Ni a los 14 años ni a los 30, que fue cuando Cirque du Soleil me convocó, me imaginaba que iba a llegar a recorrer escenarios de todo el mundo con un espectáculo como Quidam. En Sudamérica hacer teatro es muy difícil y en Buenos Aires hay demasiados actores compitiendo por trabajo, por lo que se me estaba haciendo difícil adaptarme a esa dinámica. Que me hayan señalado y me eligieran para formar parte de Quidam y visitar lugares como México, Hong Kong y Boston, me hace sentir muy afortunado.

-Con tanta gente de todos lados del mundo, ¿cómo es la dinámica de trabajo en Quidam?
-A pesar de que todos tenemos idiomas diferentes, nos comunicamos en un inglés bastante básico para que pueda ser entendido por todos. Pienso que el lenguaje sencillo, simplificado, hace fácil la convivencia, y te hace aprender a comunicarte desde lo corporal. La palabra queda en un segundo plano y lo que quieres transmitir debe ser analizado y construido.